Desafío
Una empresa logística internacional coordinaba envíos a través de múltiples subcontratistas y fronteras nacionales. El problema central: en los puntos de transferencia entre socios faltaba una documentación fiable y a prueba de manipulación. Los conocimientos de embarque se modificaban a veces a posteriori, las responsabilidades en caso de daños no podían asignarse de forma inequívoca, y las auditorías requerían semanas de revisiones manuales.
Solución
Implementamos una arquitectura híbrida que separa estrictamente los datos operativos de tracking de la certificación blockchain. La columna vertebral operativa es un sistema de eventos conforme a GS1 EPCIS: mensajes de estado, valores de sensores y datos de rutas se almacenan en una base de datos convencional y se visualizan en tiempo real mediante un dashboard en React.
La blockchain — Polygon como solución Layer 2 — sirve exclusivamente como capa de prueba. Solo se escriben on-chain los hashes criptográficos de documentos, las firmas digitales en las entregas de mercancía, las confirmaciones de traspaso entre socios y las violaciones de SLA detectadas automáticamente. Los datos comerciales sensibles como precios, rutas exactas y detalles contractuales permanecen estrictamente off-chain.
Los documentos de flete y acompañamiento se almacenan de forma descentralizada mediante IPFS. Los content hashes se anclan on-chain — de este modo se puede demostrar en todo momento que un documento existió en exactamente esa forma en el momento declarado, sin revelar su contenido.
Un punto de diseño central: el sistema hace transparente quién registró un dato y cuándo — no si la realidad física corresponde a lo registrado (el llamado problema del oráculo). Por eso, en los puntos de transferencia críticos empleamos sensorización IoT verificada (temperatura, peso, geoposición) y fuentes de entrada definidas, para minimizar la brecha entre el mundo físico y la prueba digital.